La resistencia
de la costura
de la prenda
que pende
de un hilo.
¿Quién no
ha estado
alguna vez
al borde del
precipicio?
Y luego está él.
Quien se cuelga
de mi barba
con sus
delicadas
manos.
Inexpertas
pero fuertes.
Se agarra
con sus recursos
de los medios
que dispone
Mi mejor
herramienta.
Mi seña
de identidad.
La que ahora
sirve no solo
para definirme,
sino para
explicarle
quien soy
y diferenciarme.
Los motivos
se comprenden
sin la necesidad
de palabras
siendo
el vello
rudo
pero hidratado,
transmisor
de las mejores
intenciones.
Aunque a veces
falla.
A veces
se desprende
de la piel
cayendo
al vacío
de los miedos
innatos.
Significa
que me equivoco
y sufro por ello.
Pero enseguida
crece uno nuevo
para darme
la oportunidad
de la redención
y la posibilidad
que él
se merece.
Lo dicho.
"Colgados"
sin ser
ninguno
adolescentes.
Tú te cuelgas
y yo
me descuelgo
para llegarte.
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