jueves, 2 de marzo de 2017

Parecido razonable

Es increíble
cuánto se parecen
las palabras
consolado
y
consulado
excepto
por una letra
y millones
de vidas
rechazadas.

Parecido razonable
de requisitos imposibles,
pesadillas burocráticas
y fronteras limitantes.

El último obstáculo
tras superar
el viaje de la muerte;
el examen institucional
que no aprobarían
ni los nacionales;
la puerta giratoria
de las devoluciones 
en caliente.

Legitima
el desarraigo
de las oportunidades
raspadas
por el polvo
del desierto,
ahogadas
en el mar
con heridas abiertas
tras el salto 
de la valla.

No podemos 
hablar de mundo
si no es un mundo
que acoge
personas
vengan de donde vengan.

En la antigua
república romana,
los cónsul
tenían la
máxima autoridad,
ahora, 
también 
se les llama
caudillos.

Los consulados
nunca
han consolado
más que los
viajes de retorno. 

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