tan empalmada
como decepcionante.
Esa primera hostia
de realidad que
te llevas cuando se
acaba lo que creías
que iba a ser
para siempre.
Y te sientes sol@ y exiliad@.
Ves traición allí donde miras.
No encuentras amparo.
La flor por la que respirabas
es la misma que te
marchita el cuerpo.
Triste alegoría con
lo bonito que creías
que era todo
y el odio que verás
el resto de la vida.
Aquella persona que
besabas a la salida
del instituto
será la misma
que te ahogue
en el fracaso,
¡y tú!
creyéndote el únic@ incomprendid@,
caerás en tu primera celda de aislamiento.
Nosotr@s superamos la etapa
y sobrepasamos
los límites exigidos
porque sabíamos
que cumpliendo las normas,
llegaríamos a donde llega todo el mundo:
"la derrota".
Así que aquí estamos y seguimos,
no por insistir,
sino por no habernos
dejado de querer nunca.
Me lleva un año,
y llevo más de diez
para alcanzarla.
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