se junta con el grupo de los otros
ocurre que:
Los primeros se amontonan al principio
amontonándose los segundos al final.
El autobús se convirte en una batalla campal.
Los unos se gritan mirándose a los ojos
porque les cuesta escucharse
mientras que los otros en silencio
se ven ahogados en sus pantallas,
no se miran, no se leen.
Los otros deberían levantarse
y ceder sus sitios a los unos,
pero no siempre ocurre así,
por lo que surgen murmullos
que parecen ser rezos
al dios equivocado.
Las preocupaciones de los unos
no son las mismas que la de los otros.
Una, dos, incluso tres generaciones
les separan en experiencia.
Las ropas antiguas, desclasadas
con olor a anís de los unos,
contrastan con las rotas, extravagantes
con olor a naranja de los otros.
Donde fueron los unos, irán los otros,
creyendo estos últimos que lo descubren todo
y seguros los primeros que no queda nada por descubrir.
A esto se lo denomina: "Egocentrismo por etapas"
Uno del grupo de los unos
y otro del grupo de los otros
son mandados como emisarios de la paz
representando específicamente cada bando.
Se reúnen en tierra de nadie
(la parte central del autobús)
donde muy pocos se atreven a coger posiciones.
Se observan cuidadosamente analizando
los puntos débiles del adversario.
Cada patria a un lado contiene la respiración
de la sensación que no habrá memoria
para la conciliación.
De repente, con un movimiento casi artístico,
tan ágil como el de un gimnasta de suelo profesional,
el emisario de los unos lanza una colleja al enemigo
que se cree enemigo simplemente
porque ve a todo el mundo como tal
excepto a sí mismo.
El depositario de tal extraordinario golpe,
se repliega encogiéndose de hombros,
agachando la cabeza.
Acompañando la colleja,
unas sabias palabras representadas por el grupo de los unos,
se dirigieron kamikaces al grupo de los otros:
¡Precoces!
¡Despierten y álcensen
a la vanguardia
de aquello que exigimos!
¡Luchen libres,
vibren,
comprometeros a la tierra
que os mantiene firmes!
¡Dejadnos en buen lugar!
¡Lo que no pudimos
vosotros podréis unidos!
Pajaritos,
salgan del nido
y echen a volar,
estámpense
las veces que haga falta
para encontrar
la tan necesitada
JUSTICIA.
El grupo de los otros se dio cuenta
que un día serán el grupo de los unos,
pero hasta entonces,
combatirán en nombre de todos los grupos
no por exclusiva responsabilidad,
sino por ser los únicos con capacidad suficiente
para defender ferozmente a todas las gentes,
especialmente,
a ese grupo de los otros:
L@S ABUEL@S
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