La situación es grave. Hoy lo ha vuelto a hacer. Ayer también faltó a clase. Sus padres de afilada mirada, recibieron el mensaje de la ausencia. Absentista. Acuden al colegio en busca de ayuda, en busca de palabras. Pero el idioma no es el mismo; cuesta mucho entenderse pese a los recursos.-¿Donde está mi chico?- seguro piensa la madre. El padre sentado, incómodamente paciente, sin emoción alguna en su gesto. Una iluminada decide buscar un intérprete, una compañera de clase de la misma nacionalidad. Bilingüe sin la necesidad de un cartel en la fachada. Un soporte lingüístico para ambas partes. Apertura. Un canal de comunicación para encontrar respuesta o para hacer surgir más interrogantes. La una pregunta, la otra traduce, más la que queda recibe. La que queda responde, de nuevo la otra traduce y la una recibe. Unos minutos un tanto angustiosos. Ambiguo. Realidad educativa, carencia social. el hombre tranquilo se mantiene en segundo plano, alejado. Ella no asimila, no da crédito. No es una conversación más, pero sí que lo parece. Drama oculto. Mecanismos apagados. Indefensión.
Me tengo que ir. Me levanto y salgo. Pienso en el chico, en sus atrapadas circunstancias, en sus motivos y en sus esperanzas. Mi sombra ya no era solo mía...
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