La chica se levanta.
Acude a la barra donde
está el camarero.
Se encuentran en
medio del caos.
Cruzan
intermitentemente
sus miradas.
Ella,
envalentonada
sabiéndose observada dice:
- ¿Me pone un vaso?
+ ¿Un beso?- responde él.
- ¡No! Un vaso- vuelve a decir la chica,
ésta vez,
sonriendo y encogida.
+ ¿Un beso?- insiste el camarero.
- ¡Joder, sí! ¡un beso!- se rinde ella
con cierto sabor a victoria.
Finalmente
el camarero le puso
el vaso.
(Final alternativo)
- ¿Me pone un vaso?
+ ¿Un beso?- responde él.
- ¡No! Un vaso- vuelve a decir la chica,
ésta vez,
sonriendo y encogida.
+ ¿Un beso?- insiste el camarero.
- ¡Joder, sí! ¡un beso!- se rinde ella
con cierto sabor a victoria.
Y el vaso,
quedó eclipsado
por el beso,
olvidado
y condenado
a la espera
de que alguien
se volviera
a acordar de él.
- ¿A LA TERCERA VA LA VENCIDA?
Pues depende el vaso, depende el beso.-
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