lunes, 5 de agosto de 2019

Desde las ventanas

Desde la ventana
vemos
el sitio
donde 
nos vimos
por primera
vez.
¿Quién nos iba
a decir
que muchos años
después
volveríamos
a estar cerca
de dónde 
empezó todo?
No ha sido
el destino,
ha sido
la voluntad
del acompañamiento
histórico.
Más mayores,
más maduras,
más cansadas
pero con nuevos
brotes
con los que
seguir caminando.

La suerte de 
nuestra ventana
por donde
miramos
y recordamos
qué nos hizo 
llegar hasta aquí.

La poderosa 
vista
que nos recuerda
quiénes somos
y qué hemos
venido  hacer.

La determinación
de nuestra raíces
Marianistas,
no por orígenes
políticos
ni religiosos,
sino por la
memoria intacta
de un abuelo
que tuvo
la valentía
de cambiar
de género
para que 
ideológicamente
fuéramos
más coherentes.

Por cierto,
ese sitio
del que os hablo,
se otea
desde dos ventanas,
no desde una.
Por si quedaras
dudas,
dan igual
las persianas
caídas
y los cristales rotos.
Venimos
de donde
venimos,
pero eso
no quiere decir
que no seamos
capaces
de construir
nuestro propio
castillo,
desde la más
mundana
oscuridad,
desde el mayor
solitario
de los aislamientos.

Menos mal
que nos tenemos.




Nota de autor: Escrito un Lunes 22 de Abril del 2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario