viernes, 31 de enero de 2025

¿Cuál te cuento primero?

Acostumbradas a relatar
lo negativo, como si siempre 
cobrara más fuerza
que lo positivo,
dándole un peso injusto
que descompensa por completo 
el equilibrio de tus días.
Solemos dar altavoz 🔊 
a los pesares, a lo que no nos gusta,
a lo que nos hace daño,
obviando todo lo bello,
todo lo que no nos sobra 
y todo lo que debe ser reclamado.

Como no sé hacerlo
de otra manera,
me pongo de ejemplo,
el primero,
por si a alguien
aparte de mi
le valiese como reflexión.

El cambio de año,
del 31 al 1,
lo hicimos a solas,
con las debidas intimidad
y exclusividad
que de vez en cuando 
nos merecemos.
Y me gustó hacerlo
de esa manera,
sin que fuera 
importante para nadie
más que para el
cachorro y para mí.

Ese primer día,
una de nuestras bandas de la vida,
anunció nuevo disco 
y nueva gira,
con todas las posibilidades 
que eso le ofrece
a nuestra familia. 
Me prometí 
que 1932 y Miraflores
ya no volverían a sonar en directo
sin mis hij@s.

Un barrio entero se levantó 
en víspera de Reyes
para combatir
modelos privatizadores 
que no hacen más 
que sacarnos de los márgenes.
La participación 
y la afluencia 
fueron como una marea
en el océano adentro,
temerosa, incontrolable, inmensa.

El 6 de enero
no solo vinieron 
los Reyes de forma mágica
y sorprendente,
sino que la banda del crimen,
Riot Propaganda,
también anunció su vuelta,
porque ellos
no hacen prisionero s
y a mí, me parece 
una buena filosofía.
Habeas Corpus 
siempre me recordará 
aquellos textos
de 'Tienes que ser',
donde grité en varias ocasiones
junto a mi hermano del alma 
un deseo en medio de un pogo.
Spoiler: se cumplió,
ahora tiene 6 años.

Que un 9 de enero
podamos manifestar 
que tenemos buenas sensaciones 
fue una de las mejores noticias.
Hoy en día es tarea ardua
conseguir sentirse bien,
no solo por las dificultades
de lo ajeno,
sino por las precariedades 
de lo que llevamos dentro.
En los templos dirían 
que era justo y necesario.

Aquel domingo 12 de enero,
se fraguó una nueva amistad
y celebrar las nuevas incorporaciones 
es un ejercicio obligatorio.
Aunque al principio
existan limitaciones,
con el paso del tiempo,
suelen abrirse el hueco
para tomar una decisión.
Nosotras y ellas
la tomamos con los
ojos cerrados
y el génesis de todo
fueron nuestras hijas.

Al día siguiente,
nuevo curro después de 
decenas de meses
volando y conciliando
más que agustita.
Acompañar la primera crianza 
fue la tarea fundamental,
pero la docencia
siempre ha de volver,
nunca se olvida,
es como montar en bici
o nadar de verano en verano.

Del 15 al 17, de manera
consecutiva y entre diario,
música en directo 
y sin previo aviso,
a las bravas y con el
tímpano reventado,
revueltas todas las emociones 
que la música nos lleva dando 
casi 20 años.
Dos Prices y 
el primer Movistar Arena,
como para no tenerlo
en cuenta.

Pero es que el 19
pillamos otros dos
Movistar Arena,
porque restaurantes 
y bodegas no pisamos,
pero los formatos eléctrico,
acústico o a pelo
los tenemos más que rodados.
La sensación de acudir
a un concierto 
solo la conocen
quién llevan toda
la vida pisando salas, estadios
y pabellones, recintos y descampados.

Por si fuera poco,
que siempre lo parece,
el sábado 25 hubo jaleito.
Día ocioso,
buena compañía,
rica comida basura
y plan cultureta de noche.
Aunque sea separadas,
siempre es una buena noticia 
compartir con amigas
tu vida.

Y como última escojo
una pequeña sorpresa 😮🫢, 
la del 30 de enero, un jueves.
Tan simple 
cono la de ir 
a uno de los coles de mamá 
y cruzar su aula 12
para pegarla un susto.
Que ilusión tan grande
cuando pasan 
estas cosas y que
poco hablamos, escribimos
o nos acordamos de ellas.

En definitiva 
no sé si fueron más malas
que buenas,
pero estoy harto
del lamento, la queja
y los pesares,
que si bien seguro
están justificados,
yo abogo
por la sonrisa, la diversión,
la pereza y 
lo que nos salga del coño.
Es mi opción 
y tú no puedes meterte,
pero sí lo intentas,
por fi,
pon tus esfuerzos
en las buenas
y gestionate mejor
las malas.







miércoles, 29 de enero de 2025

Las escaleras del Metro

Concretamente las de 
San Cipriano,
tan hondas y lúgubres
como el barrio que las vio nacer.
Tan largas
que desaparecen
a lo lejos incluso aunque avances
y de un color llamativo
para que no te pierdas
por el camino.
La peña suele subirlas 
por la derecha
igual que al bajarlas 
lo hace bajo 
la misma norma.

El caso es que me senté 
a mitad del tramo
buscando un poco
de tregua por
el viento huracanado.
Estaba con el Titi
y los abrigos puestos,
como si por llevarlos
fuéramos más grandes.
Me acordé, en especial,
de todos aquellos
momentos adolescentes 
cuando quedábamos 
en las escaleras y sin móvil,
viendo gente pasar
que te parecían 
que podían ser tu cita 
pero luego te desencantabas
porque no lo eran.

Eso solo le pasa a 
gente puntual,
a la que es excesivamente puntual,
que siempre les toca esperar 
y esperar y esperar
hasta que por fin
te demuestran 
que se habían acordado de ti
y del compromiso.
Yo me he tragado
muchísimas escaleras,
muchísimas esperas en escaleras,
pero la adrenalina
que se siente por encontrarse 
no la cambio por nada en el mundo.

Por eso es tan importante 
para mí este espacio;
porque es un espacio
donde también he sido capaz
de cuidar y de demostrar cariño;
porque he esperado paciente,
algunas veces más,
otras veces menos
a que llegara la persona 
en cuestión 
y la he recibido
por todo lo alto
y sin alfombra roja,
porque nunca me hizo falta;
porque siempre 
les he asegurado
que allí estaría 
al cruzar la esquina,
que encontrarían 
uno de sus refugios seguros
siempre que dependiera de mí;
que antes de salir a la calle,
lo harían acompañad@s
y con palabras amables.

Me atrevería a decir
que he esperado en escaleras
de todas las líneas de Metro 🚇,
sin excepción,
porque allí donde necesitaba llegar,
siempre me llevaba un vagón 
debidamente planificado.
Nunca he puesto excusas
y he combatido la pereza 
con entereza, con poesía 
y con mochila.
Transportarme a aquellos tiempos 
no es revisionismo,
es hacer justicia
a una memoria 
que creció incondicionalmente 
y en paralelo conmigo.

Sé que las escaleras
son una barrera 
para muchas personas,
pero también se
que fueron 
mi andamio sin arnés 
a las que les doy las gracias 
no solo por ser estructura,
sino por ser mi soporte.

lunes, 27 de enero de 2025

Es racismo

Es racismo y no lo sabemos,
o no queremos verlo
o directamente nos la suda,
pero es racismo,
y se me ocurren
muy poquitas cosas peores
que el racismo.
¡Decepcionante y grave!
¡Gravísimo!
Ese fascismo
que llevamos dentro
y se consolida medio camuflado 
a lo largo de los años.

Pero sale, quién lo lleva dentro
no puede evitar sacarlo
de vez en cuando.
Nos descubrimos
y les descubrimos
atónitas e impactadas 
por la contradicción 
de lo que decimos ser.
Cuando empieza a incomodarnos
el hecho de posicionarnos
y que no sean lentejas
para tod@s,
porque no,
en ningún caso
tienen que ser lentejas 
para tod@s.

De repente e inconscientemente,
nos da como cosa
no tener en cuenta 
a l@s privilegiad@s,
no vaya a ser
que nos puedan 
reprochar algo
porque el agravio comparativo
solo nos acaba molestando
si va en contra de la gente de bien.
A tomar por culo
por delante y por detrás,
la vulnerabilidad de nuestras vidas
son repentinamente subjetivas.

Lo que resulta objetivo
es el racismo
de este país y sus gentes,
desde el sutil hasta el explícito.
No se puede esconder
algo tan grave e intenso
entre nuestras contradicciones.
Estamos hartas de debatir 
a quién sí y a quién no,
viéndose la mediocridad
más absoluta de quiénes 
no han querido,
por decisión propia,
escapar de ello.

El problema reside
cuando no te asustas,
cuando no le das importancia,
cuando se normaliza 
la injusticia en contra siempre
del colectivo afectado.
Las víctimas, los bandos,
los focos, los objetivos,
l@s sujetos del daño
siempre acaban siendo 
l@s mism@s.
Es racismo
mires por donde lo mires.


jueves, 23 de enero de 2025

¿Sabes qué? Parte II

Mi hijo me lo confirmó.
Llevaba razón 
el otro día 
cuando estuvimos
hablando de los años
que estaríamos 
dándonos la mano 🫱.
Justo una semana después 
estaba yo tomando un café ☕ 
mientras les observaba
darse la mano.
El de 28 años con el
pulgar hacia arriba
y el de 67 rodeándolo
con toda la palma de su mano
y todo el tacto del planeta
reunido ente sus yemas.

Me enterneció aquella imagen
por la paciencia exhibida,
por el compromiso intacto
y por la ausencia 
de cualquier pudor 
adulto que suele
echar las cosas por tierra.
Me sorprendió la imagen
por no ser habitual,
por no estar acostumbrado 
a captar expresiones
de cuidados
tan puras y desmedidas,
como si no les importase
lo que pensase el resto,
dando igual el que dirán 
y sin pizca de remordimiento.

El vaticinio de mi hijo
resulta extraordinariamente 
aleccionador
cuando comprendes 
que, seres mucho
más pequeñ@s que tú,
no solo te enseñan cosas,
sino que llevan razón en lo que dicen.
Y esas mismas cosas,
contra todo pronóstico,
se cumplen.
En nuestro caso
no fue mi hijo conmigo,
sino su abuelo y su Titi.

La vida no tendría que
ir mal para ser capaces
de hacer este tipo de cosas,
sino todo lo contrario,
mientras mejor nos vaya,
más motivos tendríamos 
para darnos las manos.
Pero esto no funciona así 
por desgracia,
igual que el juego
como motor de aprendizaje 
cuando dejas de ser niñ@,
el hecho de darse la mano
necesita estar justificado
cuando ya eres adult@.
Esto es un error de manual.

Hubo una pregunta ❓,
se produjo una reflexión,
se concluyó una respuesta,
se creó una emoción,
se lanzó un pronóstico,
se cumplió un propósito 
y me demostró que llevaba razón.
¿Cada cuántos días 
le damos la razón 
a las personas que nos quieren?
Cada demasiados días.

sábado, 18 de enero de 2025

El 130

El 130 tiene sabor
a servicio a domicilio
con menores,
un tipo de acompañamiento 
que llevo ejerciendo 
casi toda mi vida
empezando por mi hermano.
Es el bus del barrio
erróneamente denominado 
el yonquibus,
un estigma que ha calado
desde las clases más privilegiadas
hasta las clases más vapuleadas.

Revisito esta línea de la EMT
con ternura y nostalgia,
recordando aquellos horarios 
excesivos por un sueldo
tan precario.
Incluso con esas
era feliz, éramos felices,
nos habíamos lanzado
de lleno a la emancipación 
y al surgimiento
de La Mariana.
No se me olvida aquel
15 de enero,
día de la recogida de llaves,
cuando me hice la foto
en el bar Donde siempre.

Pasé por zonas tan dispares 
como Villaverde Bajo,
Usera, Ciudad de los Ángeles 
y San Cristóbal.
El 130 es Vallecas,
mercado, polígono 
y M-40.
Nunca necesité un coche
para llegar a los sitios
más insospechados.
Devoré libros,
me vestí de música 
y escribí como un animal
para acabar transcribiendo
los textos en una
biblioteca municipal.

El 130 fue un punto de inflexión 
y no lo transité 
hasta que no tuve
una excusa laboral.
Ahora lo tengo
debajo de mi casa
nada más salir del portal 
y mis cachorr@s
lo habitan con la misma ilusión 
con la que lo hice
yo en su día.
Es curioso cómo 
reproducimos 
las mismas cosas
sin que nadie
nos haya explicado 
que antes lo hicieron otr@s.

Mi vida es un trayecto
en transporte público,
pero es que además
también es una formación educativa
en lo público,
incluso trabajo para lo público;
y no solo eso,
sino que mi ideología 
se basa en lo público.
El 130 es público y universal,
comunitario y munipalista,
obrero y con conciencia de clase,
es un autobús diverso y rico
lleno de países.

El 130 me ha conducido
a la precariedad, que no mediocridad,
más absoluta.
Ahora me lleva
a acompañar la muerte,
a presentar mis respetos.
Pero es que en su día 
me construyó 
como persona 
cuando lo cogía 
a primera hora de la mañana 
y me recogía 
para volver a casa
según empezaba la noche.

Hacía tiempo 
que no me salía 
un relato tan fluido.
Eso se lo debo
a las horas extras
de pensamiento
mientras miraba 
por las ventanas del 130.

_A la línea 130_

viernes, 17 de enero de 2025

¿Sabes qué?

Mientras caminamos 
volviendo a casa:

-¿Sabes qué?

+¿Qué?

- Que me gusta que me des la mano.

+ ...

Me la da.

- ¿Hasta cuántos años
me vas a dar la mano?

(No sé si está bien formulada
la pregunta)

+ Hasta mil cuatrocientos.

Se ha entendido la pregunta.

- ¿Todos esos? No vamos a llegar
a tener tantos...

+ Pues hasta los 20 o 29.

- Entonces cuando seas mayor
¿también me la vas a dar?

+ Sí, te la da voy a dar siempre ♾️.

Nos imaginé siendo
muy mayores,
evidentemente yo
treinta años más que él,
de la mano,
caminando por la calle.
Se lo pregunté con la intención 
de despejar la incógnita 
de cuándo le daría 
vergüenza darme la mano,
pero indudablemente 
él no está en esas,
todavía no siente ese pudor,
ese miedo, ese asco
o esa decepción
paterno-filial.

Lo que también es indudable 
es que todo lo anterior llegará,
lo que estará en mi mano
será el grado de intensidad 
y las posibles secuelas.
Pero la imagen
ya la tengo posibilitada
y eso me conforma
y me confirma 
que las cosas están bien.
Haberlo sentido y experimentado 
es un trayecto
que no todo el mundo recorre
porque aquí no hay
carnés que valgan.
Aquí solo existen deseos,
corazonadas, voluntades 
y creatividad.

La imaginación es un arma
que deberíamos cargar
en el bolsillo de atrás 
y la memoria será 
la que nos procure 
el aliento suficiente 
como para superar
cualquier momento malo.
No solo te voy a dar la mano,
sino toda el alma
en la que nunca creí,
la vida entera 
y toda la muerte.

Las manos no se soltaron 
hasta que llegaron
al portal de casa.

martes, 14 de enero de 2025

Darle vueltas a la vida

Solemos decir que 
la vida da vueltas
o las vueltas que da la vida.
En realidad somos nosotras 
cogiendo las curvas cerradas
a todo trapo y derrapando.
Hay que pisar el arcén 
cuando una va ajustada.
Pues nada, cuando llegan,
nos agarramos bien fuerte
y las cogemos como
si fueran a ser las últimas,
porque la infancia
no es la única 
que vive en el
inmediato presente.

Nos preparamos,
lo planificamos 
y depositamos
ciertas expectativas.
Luego ejecutamos
lo guionizado 
como intuíamos
que lo podríamos hacer
y tiene que sobrar
tiempo para la reflexión 
y las conclusiones.
Una vez evaluado
reajustamos y nos reinventamos 
para intentar encajar
mejor las piezas.

A partir de ahí,
la balanza para compensar
lo malo
con todo lo que nos parece
acertado 
y mantener la actitud
y el compromiso
de una estructura fuerte.
La base y el pilar,
es decir, la esencia,
son en lo que se sustenta todo.
Pues en la vida toca
hacer esto repetidas veces
hasta encontrar el hueco
y la manera.

Dicho de otra manera,
no existen garantías 
hoy en día,
pero sí que existen
voluntades, experiencias 
y deseos más que alcanzables.
Haces los preparativos 
la noche anterior,
cuando la casa ya no es jungla
ni concierto,
te pintas las uñas
y te acicalas,
te pones como a ti te gusta ponerte,
y te vas a la cama
con buenos pensamientos 
y nervios que nunca caducan.

Sales al día siguiente nueva
y sin reproches,
sin atisbos de decepciones
y nada que amargue 
el primer tanque de café solo.
Y fluyes por la vida
como la vida fluye
por tus venas,
como ajena y expectante 
al advenimiento 
de cualquier acontecimiento.
No sabes cómo va a acabar esto,
pero sí que sabes
cómo lo quieres empezar
y que palabras 
estás dispuesta a disparar.
Seguramente no sea suficiente,
pero no se me ocurre
mejor comienzo.

Así que nada,
si la vida se empeña,
demos vueltas de campana
hasta encontrar nuestro sitio,
el sitio que merecemos,
el sitio que una se merece.

domingo, 12 de enero de 2025

"De mula al cielo"

En casa, con tu familia,
existen códigos únicos,
exclusivos y intransferibles.
Palabras, acciones y comportamientos
que solo tienen sentido
en determinados contextos.
Eso conforma la identidad
propia y colectiva 
con la sensación genuina
de que nadie 
te lo podrá arrebatar nunca.

Estando en función materna,
una de nuestra tareas 
se centra en interpretar 
los mensajes, validarlos
y acogerlos como algo
que no solo aporta,
sino que forma parte
de una construcción mental
y comunitaria a la hora
de relacionarnos.
Intérpretes, eso es
lo que somos gran parte 
del día cuando
estamos acompañando 
a l@s cachorr@s.
Lo somos, cuando somos
conscientes de la importancia 
que tiene entender, comprender 
y aprender del que
tienes enfrente
mientras miras hacia abajo 
estando de pie.

"De mula al cielo"
es una fase del ritual 
que sucede de noche
para irse a dormir.
En algunas casas
surgen modos muy originales 
y pactados para asumir
que toca descansar.
Entre ellos, en la nuestra,
está el de coger a l@s cachorr@s
de una habitación a otra
para dejarles en la cama
y como era de esperar,
hay diversas formas de 
que te lleven o te transporten.

"De mula al cielo"
significa que te lleven
en posición de murciélago 🦇,
es decir,
que te cojan de las pantorrillas 
dejando caer todo el torso
y con la cabeza hacia abajo,
tal y como duermen 
estos bichos nocturnos.
Para ello se requiere 
una fuerza concreta,
unos pasos específicos 
y una ejecución al milímetro 
para que nada salga mal.
Mamá es la experta 
y la que habitualmente
se encarga de las mudanzas humanas;
papá queda relegado
a un papel secundario,
de observador,
entre el orgullo y la envidia.

"De mula al cielo"
ya es historia de La Mariana.
Otro aspecto sagrado
surgido de la creatividad infantil 
que se establece
como requisito indispensable
para conseguir conciliar el sueño.
Es como cuántos cuentos 
les lees,
cuántos besos hay que dar
o qué canción hay que cantar.

"De mula al cielo"
es Gala del revés 🙃,
con una sonrisa hacia abajo ⬇️ 
para tumbarse
y caer rendida
al mundo de los sueños.

jueves, 9 de enero de 2025

Nunca ha dejado de tocarse el pelo

A la mañana siguiente 
de la noche en que
cambiamos de año,
le ví rizarse el pelo
como cuando era pequeño,
como cuando 
con pelos y señales
nos decía a gritos
que necesitaba dormir.
También pasó 
que dormimos a solas,
él y yo,
en una cama 
que nunca será lo suficiente grande
como para no tocarnos,
sobre todo él.
Dormimos poquísimo
durante aquel tránsito
del 24 al 25. 
Pasadas las 3 de la madrugada
concilió el sueño 
después del cuento.
A las 6.30 se hurgó
la nariz y sangró 
como un cochino.
A las 08.30 nos levantamos
reventados de una cama
que nos aporta 
más bien nada.
¿Cuántas veces
me enfadé por el madrugón
y cuántas veces
me levanté antes
por barruntarlo?
Seis años para definir 
lo que significa
una noche para nosotros.
Y lo tenemos claro:
no vale de una mierda.
Pese a ello, las señales
de cansancio 
se manifiestan
y se toca el pelo
como señal de auxilio.
Era más tierno
cuando lo hacía 
entre mis brazos,
pero sigue siendo
igual de bonito
aunque ya no quepa.
Ya tiene cuerpo de niño,
cuerpo de niño grande
quiero decir,
pregunta por el significado 
de las palabras
y es contestatario.
Crece rápido e intenso,
duro y fuerte como un roble,
seguro y con buena autoestima.
Ese rulo que se hace 
con su pelo 
sé que se lo va a hacer 
toda la vida, 
incluso cuando sea adulto
y se reconozca
con miedo en ovillo 🧶.

No te lo he dicho,
pero ha sido un auténtico placer 
pasar de año a solas contigo. 
Me gustaría que al leerlo,
dijeras en alto
la edad que tienes 
y deshagas todo
el camino 
para intentar volver,
aunque solo sea un instante,
a aquella última
y primera noche del año.
Te estoy hablando a tí,
hijo del futuro.

miércoles, 1 de enero de 2025

Por l@s que quieren

Anoche me acordé 
de l@s que quieren y no pueden,
de l@s que les gustaría 
pero no saben,
de l@s que les apetece
pero tienen grandes dificultades.
Comenzar el nuevo año
con la sensación 
de empatía como 
máximo exponente,
sé que me marcará 
el paso de los meses,
el tránsito de los días.

Que alguien te duela 
es necesario para
tenerle presente,
aunque también puediera ser
que quisieras desecharle.
No es mi caso 
sino todo lo contrario.
Quiero sanación, recuperación 
y nuevas oportunidades.
Toda una vida por delante
con demasiado sabor
a tiempo perdido.
¡Ya está bien!

Te lo escribo
como mi primer
y único propósito del año,
recuérdamelo también 
en el último,
cuando espero
que todo esto se haya acabado.
Soy de l@s que piensa 
que generalmente 
merecemos mucho más 
de lo que tenemos,
especialmente en tu caso.
Un caso
que de ninguna manera
es una causa perdida,
sino un motivo
por el que alzarse resiliente
para intentar conseguir
todo lo que echas de menos.

Levántate y camina,
te lo pido por un Dios 
en el que ni creo
ni pienso que existe.
Solo como una frase hecha 
totalmente despojada 
de lo religioso 
y marcada por la filosofía 
que hace años me enseñó Sampedro.
Desafía y combate,
señala y protege,
priorizate como aquel
mensaje que te parece
lo más importante.

Siente el miedo
y padece tus pesares,
pero pon el foco
en las transformaciones 
que te aguardan.
Algun@s contemplarán 
tu proceso como estudios@s
que buscan lo mismo;
otr@s te verán pasar
equidistantes 
sin atribuirles valor a tus hazañas;
y los últimos, como yo,
estaremos acompañándote 
por delante, por detrás 
o a tu lado, donde nos necesites,
para caer juntas
y reinventarnos unidas.

Porque pese a todo,
no hay nadie que esté 
sola en este mundo;
lo aprendimos 
en los conciertos 
de La M.O.D.A
con todas nuestras referentes.
Se la tenemos que hincar
a este año 
por todos los años arremetidos.
Confrontando, discutiendo,
procrastinando todo el dolor
para cuando estés preparado 
a atajarlo.

Si me preguntara el CIS,
este año, entre mis grandes preocupaciones,
volvería a rellenar mi top 
la salud mental
y sus derivadas enfermedades.
Visibilizarlas y visibilizarte 
va a ser una de mis funciones.
No sabemos cuánto 
le queda a nuestro Planeta,
pero tú y yo 
sí que somos conscientes 
cuáles serían 
todas sus transformaciones.

Te propongo 
una metamorfosis 
desde la simbiosis,
vamos a mi crisálida
y mudemos la piel
para salir mejores.

_A mi hermano,
con el que comparto 
apellidos, sangre y origen_